Me voy a dormir a las once de la noche
A veces siento que mi vida se ha venido convirtiendo en algo que no quería. El estrés que he tenido en las últimas semanas me han llevado a un punto de querer tirar la toalla pues casi no tengo tiempo de hacer otras actividades como ir al cine, jugar o incluso convivir con mis amigos, vaya, que en ocasiones ya ni mi telenovela veo, mucho menos tengo tiempo de ver al Dr. House o para poner algo en este abandonado pero nunca olvidado blog.
Ha llegado el tiempo en que tengo que valorar que es lo que necesito realmente y una de esas cosas es que necesito titularme, y pronto. Tanto como si continúo mi labor en el Tribunal como si deseo cambiar de trabajo, la cual en este momento no es una posibilidad seria, pero empiezo a considerarla. Creo que hay una parte de mí que está empezando a demandar tiempo y sobre todo, atención. Es ese otro yo que a veces le da por agarrar una pluma y escribir miles de palabras con un sentido superior al que contienen estas líneas; ese otro yo que a veces se aburre de escuchar tanto silencio y al que le gustaría volver a sentarse detrás de una tarola sosteniendo un par de baquetas para crear algo de ruido; ese otro yo que toma un lápiz para plasmar una imagen cualquiera, parecida o extraña a la realidad, pero creada con un propósito propio y secreto.
Y es que, confesión tanto propia como ajena pues le pertenece también a ese oto yo, todo lo que he hecho en esta vida tiene un propósito propio y secreto, y en este momento me siento indispuesto a dar el siguiente paso pues no tengo un propósito claro que seguir.
Quiero recuperar una vida que he perdido, aunque sé que eso no es posible. Y como soy consciente de ello, quiero cambiar mi vida para adaptarme a mis nuevas circunstancias, aunque se antoja difícil. He tomado la decisión de dormirme a partir de hoy a las once de la noche, lo cual implica que no tomaré más café después de las cinco de la tarde. Esa es mi primera decisión, de la cual derivan algunas otras las cuales, espero, den paso a otras más que sirvan para mejorar mi vida. Y es que en todas las vacaciones de Semana Santa no hubo día en que me pudiera olvidar de las apelaciones. No me siento bien con el nuevo ritmo de trabajo y creo que tengo que empezar a negarme a hacer algunas cosas, pues de lo contrario, la situación se me va a salir de las manos.
El poco contacto que he tenido con el trabajo de mi amiga Chío me ha estado llamando mucho la atención, pues me parece genial. Su talento ha despertado en mi mucha curiosidad, pues si bien no creo llegar a ser como ella (pues el dibujo se me ha estado negando desde hace algún tiempo), creo que el combinar letras para formar palabras que hagan oraciones que juntas formen un texto con algún sentido para los que lo leen no lo hago tan mal, aunque, como ya lo dije, no sé si soy yo (probablemente no lo sea) o ese otro yo que sumido en sus divagaciones literarias pierde todo sentido de pudor y deja de reprimirse para escribir lo que siente. No estoy seguro, pero creo que ese prometido texto de Luna Cero 2 puede (pues ya debe) de tener muchos avances en los siguientes días, tal vez semanas, quizá meses.
Estos días me han dado algún tiempo para reflexionar acerca de muchísimas cosas, he aceptado finalmente algunos sucesos que me causaban conflictos y también he pensado sobre las cosas que están sucediendo a mi alrededor. Me he dado cuenta que desde hace ya bastante tiempo las revoluciones a mi alrededor no han parado y me empiezo a sentir obsoleto, pues en muchas cosas he querido permanecer impasible. Creo que es hora de parar un poco, de darme un respiro de estos días que cada vez pasan más rápido. Quiero saber quien es el que está viviendo, si soy yo el que escribe estas líneas o yo el que escribió las que iniciaron esta entrada.
Sólo estoy confundido, pero por lo demás, estoy feliz.
Comentarios
Pero yo creo que no es tarde y me da gusto que quieras retomar esos proyectos. Sii!!!! Crea, experimenta, deja que fluyan las ideas y tus emociones :) transmítelas, plásmalas ya sea en dibujos, escritos, música, pero no las retengas.
Ya verás que después de este período de ajuste surgirán cosas nuevas 6_~
suerte en tu metamorfosis.
¿Sabes? A veces todos somos muy paradójicos en nosotros mismos. Estamos inmersos en una cotidianidad que nos aburre y anhelamos el cambio. Sin embargo cuando se dan cambios, extrañamos nuestra antigua rutina. Los cambios pueden ser buenos o malos, pero por ello no dejan de ser lo que son... Cambios. La transformación empero, es algo que nos pasa siempre y nos permite ver lo que fuimos, lo que somos ahora y nos muestra el camino hacia nuestro nuevo yo, es decir, lo que queremos ser y posiblemente lo que seremos. Así que no temas a los cambios amigo, ellos pueden lastimarnos o hacernos felices, pero gracias a ellos crecemos y maduramos, nos hacemos más fuertes y menos vulnerables ante la adversidad. Así mismo, nunca pases por alto esas alejadas y tenues voces que escuchas dentro de tí, porque ese yo que está por allí, es como un niño que quiere guiarte hacia lo que lo hace feliz. Así que si haces feliz a ese niño, te haces feliz a ti mismo. Pero... tú sabes que los niños son caprichosos, así que no pierdas el balance entre tu felicidad y tu responsabilidad.
Mucha suerte de verdad en cualquier proyecto, sea viejo y retomado o nuevo, y échele muchas ganas.