Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
¿Qué es la mujer? Es, por lo menos, el mejor motivo para escribir una entrada tras mucho tiempo de no hacerlo.
Una mujer es tierna, cariñosa, amable y protectora. Pero no todas son así, pues antes que eso, es un ser humano. Por lo que también es mentirosa, egoísta, aprovechada y vil. Pero todas son así, pues antes que eso, la mujer, como ya dije, es un ser humano. Tiene virtudes como también tiene defectos, y hay quien tenga más de éstos y menos de aquellos o viceversa. Complicada por definición, es hermosa más allá de su pensamiento, de cuerpo, de alma y de corazón, pero también puede ser todo lo contrario. Por ello es que los hombres a veces nos pareciera que las mujeres son de un planeta distinto y que viven en otra realidad, pero con todo y eso las admiramos, las apreciamos y cómo no, las amamos.
¿Por qué entonces violentar a la mujer? El que vivimos es otro México totalmente distinto a aquel en el que las mujeres aún no tenían derecho al voto y su educación se basaba en el manejo de una casa, aprender a hacer de comer y a cuidar de los niños pequeños. Todavía hay quien se sorprende cuando me pongo a lavar mi ropa sucia y más cuando después me da por plancharla. En la secundaria me decían que eso era cosa de mujeres y seguramente alguna especulación sobre mi sexualidad ha de haber pasado por la mente de mis compañeros. Hoy algunos de nosotros, que ya hemos vivido solos o ya hemos tenido la fortuna de vivir al lado de una mujer en una relación de pareja, hemos aprendido a hacer esos menesteres y, hablando en esta ocasión sólo por lo que a mi me toca, he comprobado que la preocupación por que se cayera alguna parte de mi cuerpo (sobre todo aquellas que penden de la entrepierna), es totalmente falsa.
Sin embargo la mujer es, decía un entendido del tema, la otra mitad del cielo. O de la tierra, diría yo, ya que millones más, millones menos, la mujer es, aproximadamente, la mitad de la población mundial, como también es la mitad de los cromosomas que cada uno tenemos.
Y aún así, hay quien se atreve a levantar su mano, ya sea en palma pero también tristemente, en puño, en contra de una mujer, sin entender que en tan cruel acto está lastimando a la mitad de sí mismo. De forma lamentable la violencia no para allí, los maltratos, los golpes, los gritos, los insultos, las miradas lascivas (esos escaneos que de tan profundos paracen ser realizados en una sala de rayos X), las vejaciones o simplemente la falta de atención también son formas de discriminar a una mujer.
Y la idea de que todo ello es natural me parece taaaaaaan del siglo XIV... ¿Qué hace falta para aprender a ver en la mujer a nuestra mitad del cielo? ¿Una mentada de madre? Porque puede que seamos muy machistas, pero eso sí, decían los mayores cuando jóvenes, a mi mamá la respetas cabrón hijo de puta... A que tiempos tan confusos, ¿No? Resulta que todas eran unas cualquieras menos la mamá y la hermana, que a los ojos de cada quien, eran las más santas de la Orden de las Margaritas Descalzas, una idea que la realidad se ha encargado de dejar obsoleta (por cierto carnala, si llegas a leer esto, o sí alguien la ve, ¿Le pueden decir que me devuelva mi Wii?, por favor). A lo mejor peco de idealista, pero, si yo puedo hacer lo que quiera con mi vida, ¿Por que habría mujer dejar de hacer lo que mejor le apetezca con la suya? Tiene dos manos como yo, dos brazos, dos piernas, un cerebro que a veces sorprende con su capacidad multitarea y su pensamiento lateral.
Una mujer es tierna, cariñosa, amable y protectora. Pero no todas son así, pues antes que eso, es un ser humano. Por lo que también es mentirosa, egoísta, aprovechada y vil. Pero todas son así, pues antes que eso, la mujer, como ya dije, es un ser humano. Tiene virtudes como también tiene defectos, y hay quien tenga más de éstos y menos de aquellos o viceversa. Complicada por definición, es hermosa más allá de su pensamiento, de cuerpo, de alma y de corazón, pero también puede ser todo lo contrario. Por ello es que los hombres a veces nos pareciera que las mujeres son de un planeta distinto y que viven en otra realidad, pero con todo y eso las admiramos, las apreciamos y cómo no, las amamos.
¿Por qué entonces violentar a la mujer? El que vivimos es otro México totalmente distinto a aquel en el que las mujeres aún no tenían derecho al voto y su educación se basaba en el manejo de una casa, aprender a hacer de comer y a cuidar de los niños pequeños. Todavía hay quien se sorprende cuando me pongo a lavar mi ropa sucia y más cuando después me da por plancharla. En la secundaria me decían que eso era cosa de mujeres y seguramente alguna especulación sobre mi sexualidad ha de haber pasado por la mente de mis compañeros. Hoy algunos de nosotros, que ya hemos vivido solos o ya hemos tenido la fortuna de vivir al lado de una mujer en una relación de pareja, hemos aprendido a hacer esos menesteres y, hablando en esta ocasión sólo por lo que a mi me toca, he comprobado que la preocupación por que se cayera alguna parte de mi cuerpo (sobre todo aquellas que penden de la entrepierna), es totalmente falsa.
Sin embargo la mujer es, decía un entendido del tema, la otra mitad del cielo. O de la tierra, diría yo, ya que millones más, millones menos, la mujer es, aproximadamente, la mitad de la población mundial, como también es la mitad de los cromosomas que cada uno tenemos.
Y la idea de que todo ello es natural me parece taaaaaaan del siglo XIV... ¿Qué hace falta para aprender a ver en la mujer a nuestra mitad del cielo? ¿Una mentada de madre? Porque puede que seamos muy machistas, pero eso sí, decían los mayores cuando jóvenes, a mi mamá la respetas cabrón hijo de puta... A que tiempos tan confusos, ¿No? Resulta que todas eran unas cualquieras menos la mamá y la hermana, que a los ojos de cada quien, eran las más santas de la Orden de las Margaritas Descalzas, una idea que la realidad se ha encargado de dejar obsoleta (por cierto carnala, si llegas a leer esto, o sí alguien la ve, ¿Le pueden decir que me devuelva mi Wii?, por favor). A lo mejor peco de idealista, pero, si yo puedo hacer lo que quiera con mi vida, ¿Por que habría mujer dejar de hacer lo que mejor le apetezca con la suya? Tiene dos manos como yo, dos brazos, dos piernas, un cerebro que a veces sorprende con su capacidad multitarea y su pensamiento lateral.
A mi criterio, la mujer del siglo XXI ya no busca igualdad, pues comprende que entre el hombre y ella hay diferencias así como hay intereses en común, busca un trato equitativo en que ambas partes, mujer y hombre, puedan sentirse igualmente satisfechos sin que tenga que ser juzgada por ello.
El hecho de que planche mi ropa (acto que me relaja y me da tiempo de pensar en otras cosas que no sea trabajo) o que pueda, con mis propias manos, cocinar algo más complicado que un sandwich, no me hace sentirme menos hombre. Por ello, a mi vista, una mujer que disfruta de triunfar profesionalmente y decide postergar su vida de pareja es tan mujer como su amiga que se queda en casa a ver por a sus hijos y disfruta de atender a su marido, como mujer también es la que decide llevar su vida sexual como mejor le plazca sin que le importe lo que los demás digan de ella. Vaya pues, para esas mujeres, para mis familiares, mis amigas y para todas las demás, todo mi respeto y toda mi admiración, haciendo sólo una súplica final:
Por favor, no bajen nunca los brazos, no callen nunca su voz, no cesen nunca en su lucha y que ésta, no se limite sólo a este día. Sigan enseñándonos, el significado del éxito.
El hecho de que planche mi ropa (acto que me relaja y me da tiempo de pensar en otras cosas que no sea trabajo) o que pueda, con mis propias manos, cocinar algo más complicado que un sandwich, no me hace sentirme menos hombre. Por ello, a mi vista, una mujer que disfruta de triunfar profesionalmente y decide postergar su vida de pareja es tan mujer como su amiga que se queda en casa a ver por a sus hijos y disfruta de atender a su marido, como mujer también es la que decide llevar su vida sexual como mejor le plazca sin que le importe lo que los demás digan de ella. Vaya pues, para esas mujeres, para mis familiares, mis amigas y para todas las demás, todo mi respeto y toda mi admiración, haciendo sólo una súplica final:
Por favor, no bajen nunca los brazos, no callen nunca su voz, no cesen nunca en su lucha y que ésta, no se limite sólo a este día. Sigan enseñándonos, el significado del éxito.
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