De 2015, hobbits y corazones divididos
Siempre he pensado que los años nones me son más benéficos que los pares, aunque seguramente es otro de mis traumas matemáticos (cómo mi fijación por el número 9 y la afición que tengo de descubrir placas de automóviles que sean múltiplos de 37). Este año dos mil quince ha venido a poner en duda esta creencia irracional. He tenido que volver a ponerme el traje de administrador financiero para no caer en bancarrota, el de chef para ayudar en la misma tarea, y para no hacer el cuento largo, he portado tantos trajes diferentes (enfermero, abogado, diseñador, novio, pistolero y hasta charro) que ya me siento Super Mario.
He aprendido tanto y me he dado cuenta que aún me falta tanto por aprender que siento que la primera parte de este viaje de ida y vuelta está por terminarse, pero que la vuelta, lejos de ser tranquila, aún me guarda muchas aventuras por vivir. Pero, lo que me más me preocupa en este momento es que el corazón no me alcance para repartir entre los que necesitan de él. Tengo el corazón dividido y eso me pone triste a veces. Pero como vi que Liam Neeeson (no puedo corroborar su autoría) dijo: El amor es la alegría que cubre todo el dolor y toda la tristeza de este mundo.
El amor de la mujer que está a mi lado me llena de paz y me mantiene de píe.
Por eso, y pese a todo lo malo que ha sucedido este dos mil quince, ha sido un maravilloso año. Ojalá y también lo haya sido para todo aquel que pose sus ojos en esta entrada.
He aprendido tanto y me he dado cuenta que aún me falta tanto por aprender que siento que la primera parte de este viaje de ida y vuelta está por terminarse, pero que la vuelta, lejos de ser tranquila, aún me guarda muchas aventuras por vivir. Pero, lo que me más me preocupa en este momento es que el corazón no me alcance para repartir entre los que necesitan de él. Tengo el corazón dividido y eso me pone triste a veces. Pero como vi que Liam Neeeson (no puedo corroborar su autoría) dijo: El amor es la alegría que cubre todo el dolor y toda la tristeza de este mundo.
El amor de la mujer que está a mi lado me llena de paz y me mantiene de píe.
Por eso, y pese a todo lo malo que ha sucedido este dos mil quince, ha sido un maravilloso año. Ojalá y también lo haya sido para todo aquel que pose sus ojos en esta entrada.
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