Era viernes
Sucedió más o menos así: Era viernes, porque así debía de ser, pues el viernes es el día de Venus y de ahí vienen las mujeres y porque ese es el planeta que rige a los nacidos bajo el signo de Libra. Era un día mágico, cabalístico para algunos, de alineación cósmica-galáctica-interestelar para unos cuantos elegidos: Dos, que a pesar de su edad, aún podemos llamarlos niños. Ocho de agosto de dos mil ocho. Más de año y medio de intentar, al menos él, olvidar sin entender que no era ese su camino sino el de perdonar y por encima de ello, el de perdonarse. Era viernes. El trabajo las últimas semanas no había hecho sino aumentar y sus energías se dispersaban en un agotamiento tan sofocante como el calor del edificio en el que trabajaba y al que ese día le habían decidido dar mantenimiento precisamente en lo que a la instalación de aire acondicionado se refiere. Total, debía ser una mezcla de ambos factores (trabajo y calor), lo que provocó en él tal alucinación: Ahí estaba ella, había pa...